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Curiosidad y casualidad. Esos dos rasgos de su personalidad condujeron al geólogo Alberto Foyo al almacén de ocre que guarda en su interior la cueva La Magdalena, en Vidiago (Llanes), primero de esas características que se localiza en Asturias. El hallazgo, que él define como «interesante y muy importante» abre nuevas incógnitas sobre los usos artísticos y comerciales del hombre de la prehistoria. ¿Por qué acumulaba ocre? ¿Comercializaba con el? ¿Es del Paleolítico o del Neolítico? La respuesta a todas las preguntas no se conocerá hasta que se efectúen los análisis químicos y la posterior datación del carbono 14. «El hallazgo abre una perspectiva muy bonita, pero hay que ser prudentes. Es la primera vez que veo un depósito de ocre tan escandalosamente llamativo y desde luego alguien lo tuvo que almacenar», declaró Foyo a LA NUEVA ESPAÑA.
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Director del departamento de Ciencia e Ingeniería del Terreno y Materiales de la Universidad de Cantabria y miembro del grupo de geólogos que estudia la cueva de Tito Bustillo, del que también forman parte su esposa, la geóloga Carmen Tomillo, y el espeleólogo, Julio Sarasola, Alberto Foyo relata así cómo encontró el ocre. «Íbamos mi mujer y yo desde Santander a pasar el fin de semana a Ribadesella, y vimos la cueva un poco antes de llegar a Vidiago. A la vuelta, volví a fijarme y llamé a Ignacio Alonso, director de patrimonio de la Consejería de Cultura para informarle. Volvimos a hacer un primer reconocimiento Carmen Morillo, Sarasola, Alfonso Millara -responsable de las cuevas del Oriente- y yo mismo. Se me ocurrió meterme por una gatera y cuando salí estaba colorado como un tomate. Nuestra primera impresión fue que allí había una gran acumulación de ocre».
El abrigo de La Magdalena es una cavidad grande con restos de conchero del Asturiense más o menos importantes, algún hueso, posiblemente de alguna alimaña que la utilizaba como lugar de reposo. Hacia el fondo, en una pequeña galería en forma de tubo, está la gran concentración de ocre. La cueva ya era conocida y está incluida en la Carta Arqueológica del Principado.
El ocre hallado en Vidiago no tiene nada que ver con la mina que el propio Alberto Foyo y su equipo encontraron en El Oso, cavidad del Monte El Castillo, en Puente Viesgo (Cantabria), en 2007. «En principio, el de La Magdalena es muy diferente al hallado en El Oso y muy parecido al de Tito Bustillo. Esto anula la posibilidad de que alguien viniese desde Cantabria a guardar ocre, pero no valida que sea el de Tito Bustillo. Las calizas de El Oso y La Magdalena son las mismas, pero las formas de presentarse son geológicamente distintas, su composición es distinta», señala.
El director general de Patrimonio Cultural, Adolfo Rodríguez Asensio, ya conoce el descubrimiento. Comparte el entusiasmo con el equipo de Alberto Foyo, pero ambos son prudentes porque, antes, es necesario conocer el resultado de los análisis. Cultura ha dado la orden de que la cavidad se estudie y se cierre.
«Desde luego, el ocre parece estar puesto con la intención de guardarlo y preservarlo y quien lo guarda parece hacerlo para utilizarlo o comercializar con el. Las interpretaciones que se pueden hacer son muy bonitas. Y no sólo comerciales. Estamos hablando de que puede que los pintores se movieran en distintos ámbitos, hay estudios que hablan de obras aparentemente realizadas por las mismas manos e idénticas técnicas. Es un hallazgo muy interesante que puede dar mucho juego», señala Asensio.
El plan de trabajo es realizar con cierta celeridad análisis sistemáticos y muy detallados de la composición química del ocre. Una vez que se tengan estos resultados -tal vez en tres o cuatro meses-, se intentarán localizar muestras de materia orgánica para hacer el estudio de carbono 14. «Hay que ser prudentes. Puede ser Neolítico, no todo tiene que ser Paleolítico. Lo que importa es que hay apoyo institucional para realizar los estudios», subraya Alberto Foyo.
Fuente: lne.es


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Re: Un hallazgo en Asturias abre nuevas incógn